Los blancos ganan protagonismo, los vinos más frescos apetecen especialmente y muchas botellas de crianza, reserva o gran reserva parecen condenadas a esperar pacientemente hasta septiembre.
Pero… ¿de verdad tenemos que renunciar a un buen Rioja porque el termómetro haya decidido pasar de los 30 grados?
En Bodegas Olabarri lo tenemos claro: el vino no se va de vacaciones. Solo hay que saber elegir cuál, cuándo y cómo disfrutarlo.
El verano pide frescura… y el blanco lo sabe
Hay vinos que parecen haber nacido para el verano.
Una terraza a mediodía, un aperitivo, una comida junto a la piscina, pescado, marisco, ensaladas, arroces o simplemente una conversación que empieza con un “¿tomamos algo?” y termina bastante después de lo previsto.
En esos momentos, Viña Olabarri Blanco juega con ventaja. Elaborado 100% con Viura, es una opción fresca y agradable que encaja perfectamente con esa gastronomía más ligera que solemos buscar durante los meses de calor. Bien servido, fresco pero sin llegar a congelarlo, puede convertirse en uno de esos vinos que siempre apetece tener preparado en la nevera.
Cuando el sol aprieta, pocas cosas funcionan tan bien como una copa de vino blanco bien fría y buena compañía.

Pero el verano no es territorio exclusivo del blanco
Suben las temperaturas y parece que todos los vinos tintos deben entrar automáticamente en hibernación. Nada más lejos de la realidad.
Un tinto puede disfrutarse perfectamente durante el verano. La clave está en la temperatura de servicio, el momento y el tipo de comida que lo acompaña. Y, sobre todo, conviene olvidar durante unos meses esa famosa frase de “el tinto se sirve a temperatura ambiente”.
Porque una cosa es la temperatura ambiente de una bodega y otra muy distinta la temperatura de una terraza riojana a las tres de la tarde en pleno agosto.
El tinto también puede refrescarse
No hay ninguna norma que diga que una cubitera tenga derecho de admisión reservado exclusivamente a blancos y espumosos.
Si un vino tinto está demasiado caliente, unos minutos en frío pueden ayudar a llevarlo hasta una temperatura mucho más agradable. Por eso, durante el verano, un crianza ligeramente refrescado puede resultar mucho más agradable de lo que muchos imaginan.

Viña Olabarri Crianza: el todoterreno del verano
Si hay un tinto dentro de nuestra gama especialmente fácil de imaginar durante los meses estivales, es Viña Olabarri Crianza. Su carácter fresco, frutal y amable lo convierte en un vino muy versátil.
¿Una barbacoa con amigos?
Perfecto.
¿Una cena improvisada en la terraza?
También.
¿Una tabla de embutidos y quesos que empieza siendo un pequeño picoteo y termina sustituyendo a la cena?
No vamos a juzgar a nadie.
Un Crianza puede acompañar carnes a la parrilla, hamburguesas, embutidos, quesos, tapas o muchas de esas comidas informales que forman parte de los mejores momentos del verano. Además, el verano no siempre exige vinos sencillos. También puede ser un buen momento para descubrir vinos con personalidad sin necesidad de esperar a una ocasión especial. Al fin y al cabo, abrir una buena botella ya convierte el momento en especial.
¿Y los Reserva y Gran Reserva? Esperemos a que caiga el sol
Ahora bien: tampoco vamos a intentar convencerte de que un Gran Reserva es la bebida ideal para acompañar una tumbona a pleno sol a las cuatro de la tarde. Cada vino tiene su momento. Y quizá los Viña Olabarri Reserva** y **Viña Olabarri Gran Reserva encuentren precisamente el suyo cuando empieza a caer la temperatura.
Una cena tranquila.
Una carne a la brasa.
Una reunión familiar.
Una noche en una casa de campo.
Una terraza después de un día de calor.
O una de esas sobremesas de verano en las que nadie tiene demasiada prisa por levantarse de la mesa.
Ahí es donde un Reserva o un Gran Reserva pueden demostrar que el verano también puede ser una magnífica estación para disfrutar de vinos con más estructura, complejidad y evolución.
Porque el verano no son solo comidas rápidas y bebidas frías. También son cenas largas, conversaciones sin reloj y noches que invitan a abrir una botella especial.
Bikandi, para quienes buscan algo diferente
Dentro de la familia Olabarri también encontramos los vinos Bikandi, una gama con personalidad propia para quienes buscan una experiencia diferente.
Bikandi Crianza Ecológico y Bikandi Reserva permiten ampliar todavía más las posibilidades a la hora de elegir un vino para una comida, una cena especial o una reunión entre amigos.
Porque si algo tiene el verano es precisamente eso: tiempo para descubrir. Y pocas cosas resultan más entretenidas alrededor de una mesa que abrir diferentes botellas, probar, comparar y decidir cuál será la siguiente.
Un vino para cada momento del verano, ¡el vino no se va de vacaciones!
Si todavía tienes dudas sobre qué botella abrir, podemos ponértelo fácil.
Aperitivo, terraza o comida ligera:
Viña Olabarri Blanco.
Picoteo, hamburguesas, embutidos o barbacoa:
Viña Olabarri Crianza.
Una comida especial o una buena carne a la brasa:
Viña Olabarri Reserva.
Cena tranquila, celebración o sobremesa sin prisas:
Viña Olabarri Gran Reserva.
Cuando apetece probar algo diferente:
Bikandi Crianza Ecológico o Bikandi Reserva.
No son reglas, son simplemente “excusas” para abrir una botella.