Os presentamos a Rocío López, de Bodegas Olabarri

En Viña Olabarri, Rocío López es la persona que se encarga de la Administración y Atención al cliente desde la oficina de Basauri, en Bizkaia.

Apasionada de la música, de bailar en los conciertos, de la novela histórica, de las películas de Hitchcock y del cine español, llegó al mundo del vino por casualidad. También le gusta pasar tiempo en la cocina (con una copa de vino cerca, por supuesto. )

¿Quieres saber más sobre Rocío? ¡sigue leyendo!

La parte más personal de Rocío López

¿De dónde viene tu pasión por el vino?

Yo aparecí aquí por casualidad, no tenía ninguna pasión por el vino, ni ningún conocimiento. La primera vez que fui a Haro con Luis a conocer la bodega y a los compañeros, fuimos después a tomar algo al pueblo, y en el “Bar Benigno” el de las famosas patatas bravas, me pedí un vermout, ja,ja. La cara del jefe fue todo un poema. ¡Primera y última vez! Ahora no concibo cenar sin una copa de buen vino al lado, pero confieso que hasta casi los 30 no empecé a apreciarlo.

¿Tienes alguna otra pasión? ¿Cuál es?

Me encanta ir a conciertos y todo lo que conlleva: desde la emoción por conseguir una buena entrada, hasta llegado el día, los nervios, los previos del evento tomando unos vinos con los amigos, el encendido de las luces, los primeros acordes, los aplausos, el post-concierto, comentándolo…Para mi siempre ha sido el mejor plan.
Otra afición que tengo es la cocina, creo que no se me da mal.

Si te tocase la lotería, ¿qué harías?

Viajar, ir a muchos conciertos y a muchos restaurantes con estrella Michelín, ja,ja.

De pequeña querías ser…

De niña profesora, de adolescente periodista, pero llegado el momento de elegir me decanté por el Secretariado.

Si pudieras pedir tres deseos, ¿cuáles serían?

Yo, como dice la canción: salud, dinero y amor.

¿Cuál es el mayor regalo que te ha dado la vida?

Mi familia.

¿Y el mejor regalo que te ha dado Viña Olabarri?

Mi otra familia. Aparte de los que seguimos, quiero recordar a otros que ya no están: Segundo Olabarri, Javier Etxebarria, buenas personas que dejaron su impronta en VIÑA OLABARRI y en mi vida también.

Cuando no estás trabajando estás…

Maquinando planes, de compras, leyendo, viendo alguna serie.

Rocio López y su parte más profesional

¿Cuál es tu vino favorito y con qué lo maridarías?

Ahora mismo el VIÑA OLABARRI, Blanco; con una merluza o un rodaballo al horno, va genial.

Pon el título de una canción/película/libro a tu vino de Olabarri preferido.

No elaboramos este tipo de vino, pero la canción «Vino dulce» de El Último de la Fila, dice cosas como: «Trae dos vasos, siéntate: la vida no es un problema, sólo una realidad» y este tipo de invitación a hablar, va mucho conmigo.

¿Cuándo empezaste a trabajar en el mundo del vino? ¿Y cómo?.

En el año 1996 y por casualidad o cosas del destino. Dejé mi CV en una academia donde había realizado un curso de Nóminas y me seleccionaron desde allí.

Describe cómo es un día en Viña Olabarri.

Muy variado. Me puedes encontrar contestando consultas que llegan por mail, pasando ofertas, emitiendo facturas, preparando algún pedido, atendiendo el teléfono, buscando un descuadre en la contabilidad…Entretenido.

¿Qué es lo mejor de trabajar en Viña Olabarri?

La confianza y seguridad en lo que hacemos, saber que vendemos calidad. Y otra cosa que me gusta y pienso a menudo, es que tengo mucha suerte de trabajar con un producto que aporta felicidad y buenos momentos a la gente.

¿Qué diferencia a Viña Olabarri de otras bodegas?

Siempre destacamos en los Reservas y Grandes Reservas, son nuestra punta de lanza. En bodegas pequeñas o de tamaño medio como la nuestra, seguro que el esmero y mimo que se dedica al proceso de elaboración del vino es similar. Luego, el resultado del producto final, los sabores, los aromas, los matices…ya son otro tema (como en cualquier producto). Te puede gustar más la leche de marca A o de marca B…he utilizado muchas veces a lo largo de estos años la frase de “para gustos los colores”,

En cuanto a la diferenciación pondría el acento en la dinámica que seguimos con nuestras visitas. Son visitas privadas o exclusivas para un grupo y día, es decir, no se coincide con más gente y no hay prisas. Primero, en la bodega de Haro se ve todo el proceso de elaboración del vino y luego ya en la bodega de Anguciana, -toda una joyita- se termina la visita, se toma un aperitivo catando un par de vinos y, si además, el grupo se queda a comer, tiene a su entera disposición nuestro txoko hasta bien entrada la tarde. No creo que muchas bodegas ofrezcan esto.

¿Cómo ves Viña Olabarri dentro de 10 años?

Con los años compruebas que la pelea, como en la vida, nunca termina. Cuando piensas que tienes una estabilidad, que las cosas van bien, llega una crisis económica o una pandemia…Confío en que los próximos años sean más tranquilos, abramos nuevos mercados y nuestra marca sea más conocida y valorada, y seguir aquí para verlo ¡claro!.

Y para terminar, si tuvieras que describir Viña Olabarri con una palabra sería…

Aventura.

Gracias Rocío, ha sido un placer!

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